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Entrenadores del Real Madrid (VI): Albéniz

Entrenadores del Real Madrid (VI): Albéniz

Escrito por: Alberto Cosín25 marzo, 2025
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Revalida la Copa

 

La etapa de Baltasar Albéniz en el Real Madrid duró seis años. En ese tiempo tomó las riendas del equipo en tres periodos diferentes, completando una campaña completa y dirigiendo partidos en otras dos temporadas. Además, colaboró estrechamente con Quincoces, en su ciclo como delegado del equipo de fútbol, y ocupó el cargo de ayudante de Mr. Keeping y Héctor Scarone cuando el inglés y el uruguayo aterrizaron en la capital respectivamente. Su mayor éxito como madridista fue revalidar el título de la Copa en 1947.

Nacido en la localidad guipuzcoana de Eibar el 6 de enero de 1905, primero fue futbolista en diversos equipos vascos. La mayoría de su carrera la desarrolló en el gran Alavés de finales de los años 20 y principios de los 30, que contaba en su plantel con Ciriaco, Quincoces, Lecue, Olivares, Fede o Antero. También vistió las camisetas de la Unión Deportiva Eibarresa, Donostia (actual Real Sociedad) y el Arenas de Guecho. Albéniz era un futbolista polivalente que actuaba como interior en ambos perfiles, de medio ala y en ocasiones de delantero centro. Brillaba por su estilo refinado, su calidad con la pelota en los pies y su visión de juego, lo que llevó a su compañero Quincoces a apodarle ‘El cerebro’. En la última temporada antes del estallido de la guerra civil inició su periplo en los banquillos entrenando al Arenas. Después del conflicto bélico se sentó en los banquillos de Alavés, CA Osasuna, Celta y RCD Español hasta que el Real Madrid lo contrató en 1946.

El cuadro merengue había levantado la Copa de la mano de Quincoces, pero en la directiva, con Bernabéu a la cabeza, pensaban que hacía falta un cambio porque el entrenador vasco tenía muchos jugadores a sus órdenes que habían sido compañeros suyos y eso le restaba cierta autoridad ante la plantilla. El diario MARCA, en su edición del día 26 de junio de 1946, anunciaba la firma de Albéniz por el cuadro blanco. El mandatario madridista confirmaba que era el vasco y no Bonet, como se rumoreaba: “Se trata de Baltasar Albéniz, el antiguo jugador del Alavés, que en la última preparó el equipo del Español y anteriormente el del Celta. Quincoces ocupará el de delegado de fútbol y es él precisamente quien nos ha sugerido la idea de traer a Albéniz”.

Albéniz y Bernabéu

Albéniz y Bernabéu

Entrado el mes de julio hubo movimientos en la plantilla. El club dejó en libertad a Castivia, Porro, Tamayo, Rives, Estomba, Ajero, Palacios y Arzanegui. El principal fichaje para la siguiente temporada iba a ser Luis Molowny, al que cerró unas semanas antes Quincoces en un viaje relámpago a Canarias. También se firmó al grancanario Juan Rodríguez Gallardo, y durante la campaña se incorporaron los arqueros Ferrús y Sureda y el joven extremo Pedro Arsuaga. Los entrenamientos comenzaron el 22 de agosto en Chamartín y el primer partido de pretemporada el 1 de septiembre. Albéniz, que llegaba recomendado por Quincoces, era en palabras del periodista Belarmo un “hombre de escasas palabras, pero de hechos diáfanos, señor de respeto y de lúcidas ideas contrastadas a lo largo y ancho de su andadura por los diferentes clubes a los que perteneció”.

Primer entrenamiento de Albéniz en 1946

Primer entrenamiento de Albéniz en 1946

Invictos durante la pretemporada, el equipo comenzó la Liga con optimismo para conseguir un buen resultado. Un campeonato en el que jugarían como locales en el estadio Metropolitano que el Atlético se había prestado a ceder dado el inicio de las obras del nuevo Chamartín. El estreno con empate en Oviedo no fue el soñado, pero a continuación los madridistas encadenaron cinco victorias en la seis siguientes jornadas. Solo se cayó en San Mamés. El equipo blanco se había sobrepuesto a la lesión de Bañón y la rebeldía de Clemente, que continuaba con tiranteces con la junta directiva. Hasta entonces no se había estrenado Molowny, cuyo debut se había decidido aplazar un tiempo para que no ocurriera lo mismo que unos años antes con el mexicano Borbolla, que de tanta expectación la presión le superó. Poco a poco Albéniz iba dando con su esquema y en la jornada 11 se produjo el debut de ‘El Mangas’ contra el F.C. Barcelona. El canario marcó y dio la victoria a los merengues, que se aupaban al liderato empatado a puntos con su vecino rojiblanco. El técnico vasco parecía que había encontrado su alineación ideal formada por Bañón; Clemente, Corona; Pont, Ipiña, Huete; Alsúa, Molowny, Pruden, Belmar y Vidal.

Debut de Molowny en Barcelona

Debut de Molowny contra el Barcelona

En Navidad se produjo un acontecimiento histórico para el fútbol español: la gira de San Lorenzo de Almagro. El legado que dejó por su forma y estilo de juego perduró en la memoria de los aficionados muchos años. Casi todos sus rivales, algunos de mucha entidad como la selección española y el Atlético de Madrid, fueron goleados. El único equipo que logró ganarles fue el Real Madrid, el 25 de diciembre. El público abarrotó el Metropolitano, que esperaba otra victoria clara de los cuervos. Sin embargo, el que asombró por juego a los espectadores y a los jugadores argentinos fue el equipo blanco. Una crónica dijo lo siguiente: “El Madrid, completamente lanzado al ataque, impuso su juego veloz, desconcertante y compenetrado. Fue un primer tiempo de verdadera antología”. Los madridistas vencían 3-0 al descanso y en la segunda parte, aunque su nivel no se aproximó a de los primeros 45 minutos, aguantaron a San Lorenzo y acabaron ganando por 4-1 con dianas de Pruden (2), Belmar y Alsúa; Martino marcó para los argentinos.

Euforia tras ganar a San Lorenzo en Navidad de 1946

Euforia tras ganar a San Lorenzo en la Navidad de 1946

Tras esta gran victoria, muchos empezaron a pensar en el Real Madrid como campeón de Liga. Sin embargo, la segunda vuelta de la Liga fue mediocre y toda una desilusión para el club. Solo cinco triunfos en trece jornadas, lo que provocó que cayese hasta el séptimo puesto de la tabla de la clasificación. Una de esas victorias fue en la última jornada contra el Atlético de Madrid en el Metropolitano por 2-3, cuando los rojiblancos se estaban jugando el título. Esa derrota hizo que se quedaran sin opciones y la Liga volase a Valencia.

Albéniz en el Metropolitano

Albéniz en el Metropolitano

Una semana después de concluir la competición doméstica comenzó la Copa. No había demasiadas esperanzas porque el equipo no carburaba y estaba bajo de moral. El debut en Ferrol fue con derrota por la mínima y se hubo de remontar en Madrid gracias a los tres tantos de Pruden y uno del capitán Ipiña. En la ida de octavos de final, el golpe en Sevilla ante el Real Betis fue muy duro, con un 4-0 encajado. Nadie esperaba una remontada y se daba por eliminados a los blancos. Pero en la capital los pupilos de Albéniz dieron una gran lección de superación, con un juego profundo y veloz. El Real Madrid ganó por 6-0 con tres goles de Barinaga y uno de Vidal, Molowny y Pruden. La nota negativa fue la lesión de Belmar por una entrada de Mariano. El alicantino no lograría recuperarse plenamente y no volvió a jugar un partido oficial en su carrera.

Albéniz con el equipo

Albéniz con el equipo

Ese gran triunfo dio alas a los madridistas, que ya solo contaron por victorias el resto de partidos. En cuartos apearon al Castellón y en semifinales esperaba el Atlético de Bilbao. Un tanto de Rafa a escasos minutos del final dio ventaja al Real Madrid para ir a San Mamés. En ‘La Catedral’, el plan de Albéniz fue con precauciones defensivas y jugar al contraataque. Funcionó y, con aplomo y entereza, un solitario tanto de Molowny otorgó otra enorme victoria en un campo siempre complicado. El Real Madrid estaba en la final y por tercera vez el rival iba a ser el RCD Español, que se había llevado los otros dos títulos. Hubo polémica por la sede del partido, que sería Riazor en La Coruña. La plantilla, con Albéniz, Quincoces y el directivo Echániz al frente, viajó en tren para concentrarse en el balneario de Arteixo.

Balneario de Arteixo. Final de Copa de 1947

Balneario de Arteixo. Final de Copa de 1947

Antes del partido, Albéniz declaró que salvo contingencias imprevistas o enfermedades el equipo que saldría sería “el mismo que eliminó al Atlético de Bilbao. Creo que el conjunto se encuentra actualmente en gran forma, no solo en cuanto a juego, sino también de moral”. El choque fue muy igualado y se decidió en la prórroga. Mucho juego duro e incluso violento. El equipo blanco dominó en mayores tramos, pero la defensa periquita estuvo magnífica. En la segunda parte de la prórroga aparecieron primero Vidal, con un disparo potente, y Pruden, en jugada individual, para anotar dos goles y dar la novena Copa de la historia a los merengues. En el último minuto, Corona, que repelió una agresión a su compañero Pruden, se unió a los expulsados en la segunda mitad: Molowny por los madridistas y Celma por los blanquiazules. En los vestuarios, el entrenador eibarrés declaró que “hemos ganado bien y jugó más el Madrid. No hubo muchos remates, es cierto, pero también es innegable que tuvimos más suerte, sobre todo en el primer tiempo”.

Final de Copa de 1947

Final de Copa de 1947

El recibimiento en la capital fue apoteósico, repitiéndose las escenas del año anterior. Miles de aficionados esperaron y ovacionaron al autobús jugadores (que saludaban emocionados por las ventanillas) desde la estación del Norte, en el Paseo de la Florida, hasta la plaza de la Villa, donde fueron recibidos cerca de las nueve y diez de la noche por el alcalde don José Moreno Torres, ‘Conde Santa Marta de Babío’. Allí quedó el trofeo sirviendo de omato en las vitrinas municipales. Luego, los jugadores salieron al balcón de la Casa Consistorial para dirigir unas palabras a los hinchas que se encontraban abajo. Mientras sonaban los vivas incesantes habló primero el alcalde y luego Santiago Bernabéu. Para concluir, el público fue nombrando uno a uno y a coro a todos los campeones.

Portada de Marca. Recibimiento campeones de Copa de 1947

Portada de Marca. Recibimiento campeones de Copa de 1947

A finales de junio, el diario MARCA confirmaba en su portada que Albéniz seguiría un año más en la casa blanca. Sin embargo, de cara al siguiente curso habría novedad en cuanto a sus funciones. Quincoces iba a pasar a tener mayor poder de decisión en cuanto a jugadores y táctica, mientras que Albéniz se iba a centrar en la preparación física. El dúo que tan bien se compenetraba seguiría en la dirección técnica de los blancos. En la entrevista del medio deportivo, el técnico vasco afirmaba que “hasta última hora no concretamos, porque las intenciones eran de traer de Inglaterra un entrenador. Pero por ahora continuaré en las funciones, en colaboración con Quincoces. Es el técnico en la formación del equipo, en adquisiciones, en todo lo que el club precisa, porque es el jefe de todos los que tenemos una misión dentro del conjunto como profesionales. Mi labor, limitada a la preparación, será siempre de acuerdo con las observaciones de Jacinto”. Respecto a si estaba contento por su labor la anterior campaña respondió que “más que de mí de los jugadores. Hubo que luchar con muchos inconvenientes; pero con el sentido del deber y la disciplina que son las cualidades que resaltan en el Madrid”.

Albéniz observa a Corona en un entrenamiento

Albéniz observa a Corona en un entrenamiento

Albéniz con el portero Bañón

Albéniz con el portero Bañón

Albéniz acompañó a Quincoces en la siguiente temporada y estuvo presente en otro hito del club: la inauguración del nuevo estadio de Chamartín el 14 de diciembre de 1947 frente a los portugueses de Os Belenenses. El equipo estaba teniendo un curso con tramos de juego brillante, efectista y vistoso. Pero poco práctico. Y así llegaban las derrotas. Las dos últimas, a comienzos del año 1948 ante el Alcoyano a domicilio y el Gimnástico de Tarragona en Chamartín, provocaron una crisis en el Real Madrid. El día 15 de enero la junta directiva prescindió de los servicios de Quincoces. El cuadro blanco fichó al inglés Mr. Keeping, pero tardaría dos semanas en llegar y Albéniz se quedó como único responsable técnico del equipo. El eibarrés tomó las riendas y dirigió el partido con victoria ante el Sabadell en casa por 4-0 y el choque en Les Corts con triunfo culé por 4-2. En la entidad madridista se tenía en buena estima a Albéniz y decidieron que continuara el resto de la campaña como ayudante de Mr. Keeping, que llegaba a un país nuevo, a una Liga desconocida para él y sin saber una palabra de castellano. El final liguero fue un trauma y una agonía que casi da con el equipo en Segunda división.

Albéniz aconseja a Mr. Keeping

Albéniz aconseja a Mr. Keeping

A mediados del mes de junio de 1948, se confirmó que Albéniz había vuelto a firmar por club merengue por una temporada más para seguir al lado del técnico inglés. Mr. Keeping iba a tener la oportunidad de firmar a jugadores de su gusto y empezar desde cero una campaña. El equipo mejoró las prestaciones y luchó por el título, pero el Real Madrid descabalgó en las últimas jornadas y terminó tercero. Albéniz renovó de cara al curso 1949-50. En noviembre, incluso, se convertía en entrenador oficial del Real Madrid porque la FEF puso problemas a la ficha federativa de Mr. Keeping. Pero el inglés era el que mandaba en la parcela técnica. Otra vez el cuadro madridista peleó por la Liga acabando cuarto a dos puntos del campeón. La dupla del inglés y el eibarrés inició la temporada 1950-51, pero no la finalizarían juntos. En la jornada 7, una durísima derrota en La Coruña por 5-0 fue la tumba para el entrenador británico. Se le apartó momentáneamente de la dirección y se le mandó a Vigo a realizar unas gestiones sobre unos futuros fichajes hasta que el club tomase una determinación. Su despido se hizo finalmente oficial nueve días más tarde del partido en Riazor.

Entrenamiento con Mr. Keeping

Baltasar Albéniz cogió las riendas en su tercera etapa como entrenador blanco. Los jugadores molestos y hartos de los métodos de entrenamiento de Keeping agradecieron el cambio. El Real Madrid tuvo algunos buenos momentos en los cinco meses que el vasco permaneció en el cargo. Sin embargo, en la gerencia tenían claro que buscaban un entrenador de prestigio en Sudamérica y ficharon al uruguayo Héctor Scarone, que dirigía a Nacional de Montevideo. Cuando aterrizó el charrúa, Albéniz, como hombre de club, se mantuvo en el equipo y pasó a ser el segundo entrenador. Curiosamente, en los primeros meses, y como ocurrió con Mr. Keeping, el técnico vasco tuvo que poner su licencia para figurar como entrenador principal del Real Madrid hasta que Scarone aprobara el cursillo nacional de preparadores. La pareja continuó al frente del equipo también la temporada posterior de 1951-52, la última de Albéniz en la institución merengue, en la que también combinó su papel en el Real Madrid con ser ayudante de Ricardo Zamora en la selección española.

Albéniz, en el centro, junto a Scarone, a la izquierda

Albéniz, en el centro, junto a Scarone, a la izquierda

La pizarra de Albéniz

La pizarra de Albéniz

El proyecto blanco sufrió una remodelación en el verano de 1952 que incluía el banquillo. Se firmó de entrenador a Ipiña, que tendría de ayudante a Villalonga para la preparación física. El 7 de junio de 1952 se hizo oficial la marcha de Albéniz del Real Madrid tras seis años de servicio en diferentes cargos. Se le ofreció el puesto de entrenador infantil del equipo madridista, pero prefirió quedar en libertad. Como le restaba un año de contrato recibió una compensación económica correspondiente a los meses de la temporada 1952-53, y en caso de no haber encontrado equipo para entrenar en octubre, sería retribuido con una cantidad acordada por el club. Su trayectoria por los banquillos españoles prosiguió a partir del curso 1953-54 en el Atlético Tetuán y más tarde también entrenó al CA Osasuna, con el que ascendió a Primera; al Atlético de Bilbao, con el que ganó una Copa en la final al Real Madrid en 1958; y a la UD Las Palmas, Celta, Real Sociedad, CA Osasuna en dos etapas más, Indauchu, Tudelano e Iruña.

Albéniz en el banquillo

Albéniz en el banquillo

En sus últimos años de vida de afincó en Iruña apartado de fútbol, aunque siempre interesado en todo lo relacionado con el balón. A mediados del año 1978 sufrió una embolia de la que recayó posteriormente para fallecer el 29 de noviembre a los 73 años de edad en Pamplona.

 

Fotografías: archivo de Alberto Cosín

 

Capítulos anteriores:

 

1.- Entrenadores del Real Madrid: Mr. Firth

2.- Entrenadores del Real Madrid (II): Kinké

3.- Entrenadores del Real Madrid (III): Berraondo

4.- Entrenadores del Real Madrid (IV): Quincoces

5.- Entrenadores del Real Madrid (V): Quirante

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Apasionado del balompié, me hubiese gustado ver en directo a las figuras de los años 30, 40 y 50. Gato y madridista, en mi primera visita al Santiago Bernabéu pude contemplar a Diego Armando Maradona.

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Un comentario en: Entrenadores del Real Madrid (VI): Albéniz

  1. Nuevamente magnífico señor Cosín. Algunas fotografías son un auténtico tesoro para mí. Todo un placer leerle. Un cordial saludo.

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